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lunes, 15 de febrero de 2021

Las Fuentes Místicas Del Pensamiento Existencialista III


 

Beauvoir y Sartre

¿Qué conceptos místicos podemos encontrar en Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre? La filosofía Occidental, sin lugar a dudas ha estado dominada desde la segunda mitad del siglo XX por el existencialismo francés. Dicho existencialismo, también ha estado dominado por el pensamiento ateo. Para nuestra sorpresa, podemos encontrar tanto en Sartre como en Beauvoir, la lectura de fuentes místicas. Los diarios estudiantiles de Simone pueden ser un buen inicio para entender cómo el amor y la justicia podían tener un contexto fenomenológico. Beauvoir une sus concepciones de amor y justicia a las nociones místicas de amor, aniquilación y acción.

Beauvoir pretendía reconciliar el mandato de "amar al prójimo" con la revalorización del concepto de la muerte de Dios. 

Sartre, en cambio, concluyó en El ser y la nada que era imposible un misticismo inmanente, del mismo modo que el amor un "ideal irrealizable". Rechazó la etiqueta "místico" y denigró el misticismo que percibió en los demás como mala fe (bad faith). 

Posteriormente, Pierre de Bérulle, perteneciente a la escuela francesa de la espiritualidad, desarrollará conceptos de autoestima y temporalidad que parten de la base del amor y el ser irrealizables de la filosofía Sartreana. 

Marcel y Camus

Dentro de la misma escuela francesa existencialista, un par de pensadores que se han vuelto relevantes para nuestros días, concibieron un "sí" a la forma de estar arrojado en el mundo. La filosofía del absurdo, fue la respuesta al "no" místico del cristianismo que Nietzsche vio en la piedad religiosa. 

Marcel, ve al ser queriendo superar su vacío entre el yo y el mundo. La idea central de Marcel es responder al misterio que nos presenta la vida relacionándonos con los demás y con el mundo siempre en relación con el ser mismo. 

Sin embargo, a pesar de sus fuentes místicas, la filosofía de Marcel es la menos mística entre las que consideramos.

El mito de Sísifo y El rebelde, para cualquier lector de Camus, son obras seminales en su concepción del absurdo y cómo responder a él para poder vivir sin gracia y sin justicia. La mayoría de los estudiosos de la obra de Camus concuerdan que la relación que existe entre el helenismo, el cristianismo y la modernidad, son la continuación de su tesis sobre metafísica cristiana y platonismo, lo que le permite a Camus simpatizar con la razón mística de Plotinus. 

La simpatía de Camus por la razón mística le permite hacer una afirmación mística del mundo incluso en su absurdo. 

lunes, 8 de febrero de 2021

Las Fuentes Místicas del Pensamiento Existencialista II


 

La Experiencia: Buber, Otto y Heidegger

Siguiendo la línea sucesoria de pensadores existencialistas, como vimos en la entrada anterior, Kierkegaard puede ser considerado el padre del existencialismo. Pero el existencialismo de Kierkegaard tiene sus raíces principalmente en su maestros y mentores, quien a su vez, bebieron de la fuente mística Eckhartiana, donde el amor y la aniquilación fueron la base principal. Al existencialismo de Kierkegaard lo podríamos llamar también la primera ola existencialista. 

Debemos considerar que el existencialismo de la primera ola, así como su heredero, el existencialismo de principios del siglo XX, fueron una crítica a la crisis planteada por la modernidad. En este sentido, Martin Buber desarrollará una filosofía del éxtasis o la experiencia. Para Buber, "las palabras primordiales no significan cosas, sino que indican relaciones". Por esa razón, concluye Buber: "estás palabras primordiales son pronunciadas desde el Ser...y dan lugar a la existencia". La filosofía de Buber conserva rasgos místicos a pesar de que él mismo renegara posteriormente del misticismo. 

Un contemporáneo de Buber, Rudolf Otto, toma otro camino con respecto a las fuentes del misticismo. Otto se replantea la idea de lo Santo. Lo que intentará nuestro filosofo es alejarse del Absolutamente Otro desde la metafísica tradicional. Otto explora la posibilidades de las relaciones en la experiencia religiosa, es decir, el miedo y el temblor como factores de supervivencia en las experiencias místicas orientales y occidentales. 

Por último, Heidegger toma de la experiencia de Otto la información necesaria para adentrarse en el misticismo medieval. Sus estudios se basan principalmente en Otto, Schleiermacher y Eckhart. Más tarde, Heidegger volvería al misticismo Eckhartiano al indagar sobre el concepto "Gelassenheit  o ecuanimidad" como una orientación existencial básica.

Francia y el Misticismo en la Filosofía a Principios del Siglo XX

Este titulo corresponde al capitulo 3 del libro que estamos resumiendo. Para algunos académicos, el misticismo fue un anatema para la filosofía. La filosofía occidental, basándose un su logos ha desechado a los pensadores místicos. Sin embargo, las cuestiones ontológicas como el ser y la nada le han dado el derecho propio a los místicos de ser estudiados por los filósofos. Sobre todo, son las universidades seculares las que retomaron el interés por el pensamiento místico. Los padres de este renovado interés de la "psicología de la religión" son William James por una parte y Dostoievski y Tolstoi, en lo que se refiere al misticismo en la literatura. 

Posteriormente, serán Maurice Blondel, Léon Brunschvicg, Henri Delacroix, Jean Baruzi y Henri Bergson los principales divulgadores de la naturaleza y el valor del misticismo. Fue bajo la guía y supervisión de estos filósofos que personajes de la Francia del siglo pasado como Beauvoir, Sartre y Weil, hicieran su aparición para darle un aire renovado al viejo misticismo de los monjes, que en algún momento de su vida sucumbieran a las preguntas éticas que preocupan al ser humano como la justicia, el amor y la aniquilación.




jueves, 4 de febrero de 2021

Las fuentes místicas del pensamiento existencialista I



 Introducción y Capítulo 1

Con mucha frecuencia, el ateo promedio haciendo uso de la razón, niega cualquier posibilidad de acercarse con fe,  o a la fe, de cualquier credo o experiencia religiosa, bien sea espiritual o material. Si, leíste bien, dije material. El ateo tiene varias posibilidades de vivir su existencia, puede ser un cientificista al que le interesa la observación de los fenómenos naturales, puede ser un materialista dialéctico quien está dispuesto a observar los cambios que presenta la historia o bien puede ser un existencialista. El menú es amplio. 

En 2018, George Pattison, teólogo, sacerdote y profesor de divinidad en la Universidad de Glasgow, escribe junto a Kate Kirkpatrick, filósofa en religión y cultura, un libro titulado The Mystical Sources of Existentialist Thought, Abingdon: Routledge, 2018 (Las fuentes místicas del pensamiento existencialista). ¡Claro que me llamó la atención!

Como la mayoría de este tipo de material no está traducido, me gustaría presentar un breve resumen del libro. En está entrada presentare la introducción y el capítulo 1. Por lo regular, nuestras fuentes sobre la filosofía existencialista hacen referencia a Sartre o a Camus, teniendo dos pensamientos distintos sobre el mismo fenómeno. ¿Habrá lugar para otra corriente dentro del existencialismo? O dicho de otra manera, ¿Será posible que una fuente mística haya dado forma a lo que hoy conocemos como existencialismo?

En la introducción, los autores dejan claro que en el existencialismo no había lugar para las ideas: "Los existencialistas rechazaron ampliamente la opinión de que la relación humana con el mundo está adecuadamente representada en las ideas (o "esencia")". Sin embargo, por otra parte, también afirman que "las teorías modernas del misticismo lo ven (al existencialismo) como una experiencia directa y no mediada de la realidad." De está correlación, entre la negación del idealismo y la afirmación del misticismo, los autores distinguen cuales fueron las fuentes místicas que dieron forma al pensamiento de los principales escritores existencialistas. Ya sea a los que consideramos como ateos (Heidegger, Beauvoir, Sartre, Camus y Bataille), así como a los existencialistas religiosos (Kierkegaard, Buber, Marcel, Weil, Berdyaev, Tillich).

Si bien, tanto el existencialismo como el misticismo provocan cuestiones de definición, en la era moderna, ambos pueden ser vistos como intentos de repensar el legado de la filosofía que va de Descartes al Idealismo Alemán, con Kant y Hegel jugando un papel especialmente importante. Kirkpatrick afirma que "tanto el existencialismo como el misticismo tienen precedentes significativos en la historia de las ideas y de la religión, incluyendo la Biblia, Agustín y Pascal, pero es en el desarrollo moderno, post-Kantiano al que esta obra está enfocada principalmente".

Sin perder tiempo, los autores dedican el primer capítulo del libro a Soren Kierkegaard, el padre del existencialismo. El objetivo será encontrar en el pensamiento de Kierkegaard, cuáles fueron las influencias místicas que dieron forma a su existencialismo. 

No existe duda alguna que Hans Lassen Martensen fue una de las principales influencias para Kierkegaard. Martensen, dedicó un estudio teológico completo a la obra del místico alemán Meister Eckhart. De este hecho, podemos deducir que Kierkegaard estuvo familiarizado con las obras del canon místico medieval. Sin embargo, a pesar de la influencia de Martensen y del misticismo, en Lo Uno/ o lo Otro, Kierkegaard tiene una visión bastante crítica del misticismo, de hecho, lo describe como una evasión del mundo, aunque la crítica no viene propiamente de Kierkegaard sino de uno de sus personajes, "la asociación que Martensen hace de Eckhart con el idealismo especulativo pudo haber perjudicado la evaluación que Kierkegaard hizo en contra del misticismo".

Es necesario hacer notar que los escritos religiosos de Kierkegaard hacen uso exclusivo de iconos místicos. En tales escritos, Kierkegaard incluye imágenes asociadas con la aniquilación, las que lo convierten en nada, las que lo dejan desnudo y le permiten transfigurarse para ver a Dios. Un tema repetitivo en los escritos de Kierkegaard, es el papel que tiene el amor como vehículo para unirse a Dios. Del mismo modo, el perdón de los pecados es un tema repetitivo en el pensamiento del danés, un ejemplo puede ser el de la mujer pecadora de Lucas 7, la cual ofrece fuertes analogías con la escritura mística tradicional, así como el énfasis en el sufrimiento y la auto aniquilación

Si has leído algunas obras de Kierkegaard, el padre del existencialismo religioso podrás observar cuánta carga de misticismo hay en sus escritos.


 




martes, 8 de septiembre de 2020

El Viaje Del Apóstol Pablo Al Paraíso



Conozco a un seguidor de Cristo que hace catorce años fue llevado al tercer cielo (no sé si en el cuerpo o fuera del cuerpo; Dios lo sabe).  (3)  Y sé que este hombre (no sé si en el cuerpo o aparte del cuerpo; Dios lo sabe)  (4)  fue llevado al paraíso y escuchó cosas indecibles que a los humanos no se nos permite expresar. 

2Co 12:2-4 

 James D. Tabor, es académico y profesor de judaísmo antiguo y cristianismo primitivo. En su disertación para obtener el grado de doctor, presentó el trabajo:  Things Unutterable: Paul's Ascent to Paradise in Its Greco-Roman, Judaic, and Early Christian Contexts. Studies in Judaism. Lanham, Md., and London: University Press of America, 1986. Pp. x+ 155.

La disertación de Tabor, es una interpretación convincente sobre el relato autobiográfico del apóstol Pablo. El trabajo de Tabor, “enfatiza las inclinaciones extáticas y mágico-místicas del apóstol.”[1] A diferencia del Pablo presentado por la tradición cristiana, el Pablo de Tabor, al menos en este pasaje, no es el humilde misionero, sino un judío empapado del ambiente apocalíptico producto de su época. Aquí Pablo está convencido que Dios tiene un plan para la humanidad, que será transformada y glorificada. En opinión de Tabor, “el apóstol mismo viene virtualmente a reemplazar a Cristo. Se podría entonces hablar legítimamente de ‘Paulología’ en vez de ‘cristología’ en los futuros estudios paulinos.”[2]

El propósito de Pablo, es invalidar los argumentos de sus oponentes y levantar los suyos propios. Además, Pablo se jacta de su destreza mágico-espiritual, y revolotea en el borde de la credibilidad.[3] En el capítulo 3, Tabor desarrolla cuatro categorías que nos ayudaran a entender la ascensión celestial, ya que explican la forma cómo viaja una persona en su ascenso, lo que ve, las técnicas, etc.[4] Son estás categorías las que explicaremos brevemente.

En el mundo antiguo, Pablo no fue el único que tuvo experiencias mágicas o místicas. Hubo en las diferentes culturas y religiones alrededor del mediterráneo personas que tuvieron este tipo de éxtasis. Los fenómenos de viajes celestiales, incluso pueden ser rastreados algunos siglos atrás. Tabor, analiza y registra no solo figuras legendarias sino también históricas que ascendieron al cielo. Los viajeros, pueden ser de varios tipos, a cada uno le corresponde su significado, contexto e implicaciones. Los viajes al cielo son para las religiones del mediterráneo un fenómeno vital.

La Biblia registra al menos cinco personajes que dicen haber subido o visitado el cielo. Enoc (Gen. 5:24), Elías (2 Reyes 2:1-2), Jesús (Lc. 24:51; Hch. 1:9), Pablo (2 Cor. 12:2-4) y Juan (Rev. 4:1). Aunque no subieron literalmente al cielo, figuras como Moisés, Aron, los sabios de Israel y Miqueas, también reportaron algún tipo de viaje celestial. Otra figura importante es Daniel, pero de él tendríamos que hablar en otra ocasión.

La pregunta: ¿estuvo Pablo en el cielo?, se torna complicada no solo para el cristianismo sino también para las religiones del Antiguo Próximo Oriente debido a que su contexto sólo les permite incrustarse en el período Helénico.

La solución que propone Tabor es dividir la historia en dos periodos, uno para el Antiguo Próximo Oriente y otro para el periodo Helénico. Entonces el periodo del Antiguo Próximo Oriente, revisará y estudiará los textos hebreos solamente, mientras que el periodo Helénico, analizará los textos del Nuevo Testamento.

Ascensión como invasión del cielo.

La cosmología básica del Antiguo Testamento presenta a los mortales viviendo en la tierra, no en el cielo y los muertos en el Sheol. No existe la idea de un cielo como hogar de los humanos. Simplemente no hay registro de que los humanos vivieran en el cielo durante el periodo del Antiguo Testamento, pero si la encontramos, podríamos hablar solo en términos de una intrusión o invasión al reino divino.

En la literatura del Antiguo Próximo Oriente, existen menciones de héroes que intentaron entrar al cielo. Sin embargo, en la literatura hebrea, personajes como Enoc y Elías solo intentaron invadir el cielo, su propósito no era vivir ahí. Si contrastamos la información que tenemos de Enoc y Elías, con la de los patriarcas del judaísmo como Abraham, Moisés y David, notaremos que éstos mueren y van al Sheol, mientras que Enoc y Elías “caminan con Dios”. Notemos que hay ambigüedad en el texto de Enoc. La versión Reina Valera traduce: “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios” (Gen. 5:24); mientras que la NVI traduce: “y como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó.

El judaísmo y el cristianismo han interpretado el texto de Enoc en términos de “ascender al cielo” para vivir ahí. Sin embargo, la raíz haw-lak’ tiene una variedad de aplicaciones, ya sea bien en sentido literal o figurado. En un contexto más amplio, el verbo podría traducirse como “ir más allá” haciendo referencia a un viaje especial en la tierra. Elías es el otro caso, el viaje que realizo pudo haber sido a otra área geográfica a través de la atmósfera, que es diferente a subir al cielo. En el Segundo libro de Crónicas 21:12-15, el rey Jorán recibe una carta de Elías escrita tiempo después de la ascensión de su ascensión.

Ascensión para recibir revelación.

Es un viaje circular entre la tierra y el cielo en dónde se obtiene algún tipo de visión celestial para después regresar a la vida normal. Es una visita, pero no una intrusión. Un paralelo cercano podría ser el de Moisés en Éxodo 24 donde sube al Sinaí. Moisés recibió revelación por medio de las tablas del pacto. El llamado profético de Isaías es otro ejemplo. La forma cómo asciende Isaías es por medio de visión. Incluso siendo mortal puede acceder al cielo y traer revelación. El significado de tal ascensión no es más que un símbolo de autoridad.

En el contexto de la cultura griega, el paralelo más cercano lo encontramos en el proemio de Parménides. Narra el ascenso a través de una puerta luminosa donde es recibido por una diosa. La revelación en el mundo griego arcaico se daba por medio de epifanías, oráculos, sueños, visiones, etc. Pero no eran conducidos hasta el trono de Zeus como en el caso de Isaías.

Ascenso a la vida inmortalidad celestial.

Es el ascenso final. El ser mortal obtiene la inmortalidad o deja atrás las características físicas, a través de un ascenso permanente al reino celestial. El problema es que aquí encontramos dos ideas traslapadas.

Primero, el héroe, gobernador o individuo con características extraordinarias ha obtenido existencia inmortal celestial. Segundo, la idea general del alma humana unida a las condiciones mortales puede encontrar lugar en la vida inmortal celestial. El cambio fundamental de está vida radica en la percepción de la morada humana. La coexistencia con las ideas helenistas es patente en esta vida futura. El Nuevo Testamento es el ejemplo perfecto que nuestra cómo los mortales pueden obtener inmortalidad celestial.

Jesús es el paradigma del justo que asciende al cielo. El Nuevo Testamento es totalmente parte del proceso de helenización en donde las ideas de resurrección de los muertos, inmortalidad del alma y ascensión eran la norma más que la excepción.

Ascensión como adelanto del mundo celestial.

Envuelve una jornada o visita al cielo que funciona como un adelanto o anticipación de un ascenso permanente o final a la vida celestial. Es similar a la categoría anterior, sin embargo, mantienen sus diferencias. Por ejemplo, Isaías mira el trono de Dios, pero vuelve a la tierra, vive y muere para ser llevado al Sheol. Los cristianos elaboraron una comprensión particular de este ascenso tomando modelos judíos, como en el texto que habla de la Ascensión de Isaías.

Para nuestro interés, tenemos el texto del ascenso de Pablo en 2 Cor. 12:2-4 del Nuevo Testamento. El texto muestra evidencia de la práctica de aquellos días sobre el ascenso al cielo en círculos judeo-cristianos, en contraste con el motivo puramente literario usado para obtener autoridad celestial de un texto. La experiencia de Pablo funciona como una glorificación celestial esperada mediante el regreso de Cristo.

Existen nexos definitivos entre el lenguaje y las ideas de textos judíos del segundo templo, el testimonio de Pablo y las tradiciones de la merkabá tanaítica y amoraica. En materiales no Judeo-cristianos, se encuentra el testimonio de Cicerón conocido como El sueño de Escipión el Africano en la República. El texto es un tipo de declaración universal sobre el evangelio de la inmortalidad celestial. También se encuentra el texto gnóstico Poimandrés en el Corpus Hermeticum, hallado en la categoría de ascenso.

También hay un texto importante en los Papiros Mágicos Griegos, erróneamente llamado "Liturgia de Mitras". Proporciona al iniciado que desea ascender al cielo una guía para hacer el viaje con todos sus peligros y potenciales. Hay textos judíos como Hekhalot Rabbati que tienen fuertes paralelismos con tales materiales mágicos, mostrando que estamos tratando aquí con un fenómeno internacional de la antigüedad tardía. También es probable que los ritos de iniciación en algunas de las llamadas "religiones de misterio", como la de Isis, incluyeran tales experiencias prolépticas de ascensión al cielo.

Para el cristianismo, la experiencia de Pablo en 2 de Corintios, es el único relato autobiográfico del período del Segundo Templo.

Tomado de: https://jamestabor.com/if-i-ascend-to-heaven-pauls-journey-to-paradise/


[1] Jorunn Jacobsen Buckley, Things Unutterable: Paul's Ascent to Paradise in Its Greco-Roman, Judaic, and Early Christian Contexts by James D. Tabor, History of Religions, Vol. 27, No. 2 (Nov., 1987), p. 225

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Ibid.

Por qué Camus importa: Una síntesis del pensamiento de Albert Camus frente a los desafíos del siglo XXI

Este documento sintetiza la relevancia de Albert Camus (1913-1960) como una autoridad intelectual y moral para el segundo cuarto del siglo X...