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miércoles, 17 de diciembre de 2025

¿Está la Critica Textual en un cruce de caminos?

 Un Análisis de las Perspectivas de Zahn, Hendel y Wellhausen sobre el Futuro de la Erudición Bíblica.



1. Introducción: El Debate Contemporáneo sobre la Crítica Textual

En la erudición bíblica contemporánea, particularmente en la "era post-Qumrán", se ha intensificado un debate fundamental sobre la validez y el futuro de la crítica textual de la Biblia hebrea. Dentro de esta controversia, el académico Ronald Hendel ha articulado una enérgica defensa de la disciplina, posicionándola en contra de lo que él caracteriza como un llamado a su abandono por parte de su colega Molly Zahn. Este análisis se adentra en el argumento de Hendel, examinando su refutación de la propuesta de Zahn y su estratégica implementación del trabajo de Julius Wellhausen como precedente histórico clave. Este documento evaluará la crítica de Hendel, argumentando que su defensa de una síntesis productiva, modelada en el enfoque de Wellhausen, frente a la ruptura radical que atribuye a Zahn, revela profundas implicaciones metodológicas para la erudición bíblica contemporánea, centradas en la gestión de la compleja relación entre la composición de un texto y su transmisión histórica.

2. La Tesis de Molly Zahn: Hacia un "Nuevo Paradigma" Holístico

Según Ronald Hendel, la propuesta de Molly Zahn representa un desafío estratégico a los fundamentos de la crítica textual tradicional, formulada como una respuesta directa a las complejidades textuales reveladas por los descubrimientos de Qumrán. Hendel presenta la tesis de Zahn no como una reforma, sino como un reemplazo total de la disciplina, la cual ella consideraría intelectualmente indefendible en el panorama actual.

Hendel resume el argumento central de Zahn basándose en la afirmación de que "en el antiguo contexto literario judío la composición y la transmisión eran indistinguibles". A partir de esta premisa, según Hendel, Zahn concluye que el enfoque tradicional de la crítica textual, centrado en desenredar la historia de la transmisión para aislar la forma más antigua de un libro, resulta inherentemente "vacuo". Si la creación y la copia de un texto eran procesos fusionados, la búsqueda de un texto "original" separado de sus revisiones posteriores sería una empresa metodológicamente fallida.

Desde esta perspectiva, Hendel describe la crítica de Zahn al método establecido como severa. Ella objetaría que la búsqueda del estado textual más antiguo no solo es metodológicamente imposible, sino también éticamente cuestionable. Hendel reporta que, para Zahn, este esfuerzo "socava" la pluriformidad inherente del libro, una característica que debería ser valorada en lugar de eliminada. Cada variante textual, en esta visión, es un testimonio significativo de la vida del libro.

En lugar del método tradicional, Hendel describe la alternativa de Zahn como un "nuevo paradigma" y un "enfoque holístico". Este modelo rechazaría explícitamente la producción de ediciones críticas y la adjudicación de variantes. En su lugar, abogaría por la creación de un políglota bíblico y parabíblico, con un comentario sobre "los orígenes y el significado de las diversas lecturas", sin jerarquías ni reconstrucciones genealógicas. Esta visión radical, tal como la presenta Hendel, prepara el terreno para su contraargumento, que busca reinterpretar el potencial de la tradición crítica.

3. La Contrapuesta de Hendel: Reivindicando la Tensión Productiva a través de Wellhausen

La respuesta de Ronald Hendel a la propuesta que él atribuye a Zahn no es una simple defensa del status quo, sino un llamado a una erudición más integrada. Hendel encuentra valor precisamente en las complejidades que Zahn supuestamente considera insuperables. Aunque concede que la premisa de Zahn de que "cada etapa del texto contribuye a su significado y significancia" es "inobjetable, aunque algo vaga", discrepa totalmente con la conclusión de que esto invalida la crítica textual. En cambio, califica la propuesta de abandonar el estudio del estado textual más antiguo como una "exclusión y un juicio injustificados". Hendel aboga por "abrazar la tensión productiva entre composición y transmisión como fuente de una visión más profunda".

Para fundamentar su argumento, Hendel recurre al trabajo de Julius Wellhausen, quien ya había identificado esta problemática en el siglo XIX. Hendel señala que la erudición moderna ha olvidado el enfoque creativo de Wellhausen, ya que los académicos "han tendido a especializarse en Textkritik, Literarkritik, o uno u otro subcampo, a menudo procediendo como si estuvieran herméticamente sellados". En su monografía sobre el texto de los libros de Samuel, Wellhausen observó la frontera difusa entre ambas disciplinas:

"es difícil encontrar el límite donde termina la crítica literaria y comienza la crítica textual".

Sin embargo, a diferencia de la postura que Hendel atribuye a Zahn, Wellhausen no vio esta "frontera imposible" como un obstáculo, sino como un estímulo generativo. La tensión lo impulsó a expandir el alcance de su investigación, como escribió más tarde: "Fui conducido de la crítica textual a la crítica literaria porque a veces era imposible encontrar el límite donde terminaba el trabajo del glosador y comenzaba el del autor". Al enfrentar esta ambigüedad, Wellhausen no descartó los campos, sino que forjó un "diálogo entre ellos", creando una "versión más expansiva de ambos".

Este precedente histórico establece el modelo de Hendel, uno que exige una comparación directa de las implicaciones prácticas que cada enfoque tiene para la erudición bíblica.

4. Análisis Comparativo: Implicaciones Metodológicas para la Erudición Bíblica

La divergencia fundamental entre la postura de Molly Zahn, tal como la presenta Ronald Hendel, y el enfoque de Hendel, basado en el precedente de Wellhausen, no es meramente teórica. Se traduce en consecuencias metodológicas que redefinirían la práctica de la erudición bíblica, desde los objetivos de la investigación hasta el producto final del análisis. La siguiente tabla contrasta directamente las implicaciones de cada modelo.

Aspecto Metodológico
Enfoque de Molly Zahn (según Hendel)
Enfoque de Hendel, basado en el precedente de Wellhausen
Relación Composición/Transmisión
Procesos fusionados e indistinguibles.
Una "frontera difusa" pero una distinción analíticamente útil y productiva.
Objetivo de la Crítica
Atender "el origen y significado" de todas las lecturas sin jerarquía.
Navegar la historia textual para obtener una "visión más profunda", utilizando ambas críticas.
Rol de las Variantes Textuales
Expresiones de la pluriformidad del texto, cada una con su propio significado.
Datos a ser adjudicados en diálogo con la crítica literaria para entender la historia del texto.
Producto Final del Análisis
Un políglota con comentario, sin una edición crítica unificada.
Ediciones críticas y estudios de crítica de fuentes/redacción (avant-texte).
Relación entre Disciplinas
Rechazo de la distinción entre Textkritik y Literarkritik.
Un "diálogo" y "complementariedad" entre Textkritik y Literarkritik.

Como se desprende de esta comparación, la tensión central se sitúa entre un modelo enfocado en la historia de la recepción del texto y otro dedicado a reconstruir su historia de producción. El enfoque atribuido a Zahn prioriza la multiplicidad de significados y la vida del texto en sus diversas formas, sacrificando la posibilidad de reconstruir una historia diacrónica de su desarrollo. Por el contrario, el enfoque de Hendel utiliza la tensión entre la crítica textual y la literaria como un motor analítico para construir una historia textual más robusta, una que busca explicar tanto el texto como su avant-texte (las etapas previas a su forma final).

Esta elección metodológica nos lleva a una reflexión final sobre el camino que podría seguir la disciplina en el futuro.
5. Conclusión: La Frontera Imposible como Futuro de la Disciplina
El debate articulado por Ronald Hendel presenta una encrucijada para la crítica textual de la Biblia hebrea, personificada en el conflicto entre dos visiones: una revolución paradigmática que, según él, disuelve las distinciones tradicionales (Zahn) y una evolución integradora que encuentra innovación en sus intersecciones (Hendel). El núcleo de esta controversia, tal como la enmarca Hendel, radica en cómo los eruditos deben abordar la "frontera imposible" entre composición y transmisión: ya sea como un obstáculo insuperable que invalida el campo o como un "estímulo para la erudición innovadora".
Lo que está en juego para la erudición bíblica contemporánea es significativo. El enfoque que Hendel atribuye a Zahn ofrecería la ganancia de una apreciación más profunda de la pluriformidad textual, pero con la pérdida potencial de la profundidad histórica que se obtiene al reconstruir la evolución de un texto. Por otro lado, el enfoque defendido por Hendel, siguiendo a Wellhausen, mantiene el objetivo de la reconstrucción histórica, enriqueciéndola al reconocer que solo puede lograrse a través de un diálogo interdisciplinario que acepte la incertidumbre como parte del proceso.
En última instancia, Hendel argumenta que, en lugar de un "adiós" a la crítica textual, el futuro más prometedor reside en una erudición que, como la de Wellhausen, no tema a los límites difusos. El camino a seguir no sería el abandono de las herramientas críticas, sino su aplicación con una mayor conciencia de su interdependencia. La "frontera imposible" no sería entonces el final del camino, sino el punto de partida para una comprensión más expansiva, matizada e intelectualmente honesta de la compleja historia textual de la Biblia hebrea.

martes, 3 de mayo de 2022

¿La Biblia es el libro más antiguo?



 A manera de introducción, en la entrada pasada pusé una nota del filosofo francés Michel Onfray, sobre un pequeño libro del erudito Jean Soler. En las proximas entradas estaré ampliando seis de los argumentos que Jean Soler propone en contra de la ideas que hemos recibido de la culrura judeo-cristiana.

Primera Idea: la Biblia es más antigua que todos los demás libros fundacionales.

Cuando la cultura judía y la cultura griega entraron en contacto, tras la conquista de Palestina por Alejandro, en el año 333 antes de nuestra era, los judíos helenizados se dieron cuenta de que los griegos ignoraban a su pueblo. Incluso Heródoto, que en el siglo V se había quedado en Persia, en Egipto y también en Fenicia, a las puertas de la tierra de Israel, y que siente tanta curiosidad por las creencias y costumbres de otros pueblos, no menciona en modo alguno a los judíos, su religión o el Templo de Jerusalén. Unos escritores judíos, ahora iniciados en la cultura griega, pero que seguían apegados a la religión de sus antepasados, concibieron entonces el plan de explicar a los griegos, en griego, que su pueblo era más antiguo que el de ellos y que había influido en lo mejor de sus “eruditos". Así es como el filósofo Filón, en Alejandría, a principios de nuestra era, o el historiador Flavio Josefo, en Roma, en el siglo I después de Jesucristo, argumentaron que Pitágoras, Sócrates o Platón se inspiraron en la enseñanza de Moisés. Ya en el siglo II antes de nuestra era un filósofo judío afincado en Alejandría, Aristóbulo, afirmaba, en un libro dedicado a Ptolomeo VI, que estos mismos filósofos debían mucho a la "escritura de Moisés" y que las huellas de este último podían haber seguido a Homero. Estas tesis de los apologistas judíos fueron reemplazadas por algunos teólogos cristianos, quienes también estaban ansiosos por defender la superioridad de la Biblia, llamada "Antiguo Testamento", sobre la literatura griega y latina. Ambos podrían apoyarse en el texto bíblico, que leen en la traducción griega llamada de los "Setenta", escrita a partir del siglo III a. C. por judíos de Alejandría y destinada a aquellos compatriotas suyos que habían olvidado el hebreo.

Si creemos lo que dice la Biblia, no podemos dudar de que Moisés escribió, o más bien transcribió, lo que su dios le reveló en el Monte Sinaí, después de haber grabado él mismo diez mandamientos en dos tablas de piedra. Moisés aparece, así como el autor de la Torá, la "Ley", término que designa los primeros cinco libros de la Biblia actual en el judaísmo, el "Pentateuco" de los cristianos. Ahora bien, Moisés, según la Biblia, vivió a mediados del siglo XIII antes de nuestra era. En esta época, que es la de los micénicos y la guerra de Troya, la literatura griega aún no existe, y de ahí surgió la idea de que una obra anterior pudo haber ejercido su influencia sobre obras posteriores, idea que se planteó sin cuestionar la forma de esta influencia: habría que imaginar una traducción griega muy antigua de la Biblia, una traducción que desapareció física y materialmente.

En realidad, para nosotros, que somos sensibles a los problemas de la escritura y que disponemos de numerosos datos y elementos sobre su nacimiento, sobre sus diferentes sistemas y sus transformaciones, lo que ha ocurrido es exactamente lo contrario. Cuando se compusieron la Ilíada y la Odisea, en el siglo VIII antes de nuestra era, todavía no había nada de la Biblia. Es hacia esta época que los judíos, al igual que los griegos -empezaron de nuevo, para aquellos griegos que habían tenido un primer sistema de escritura en la época micénica- a registrar en su lengua, tomando prestado ambos de los fenicios, el mismo alfabeto. Pero mientras que la literatura griega había alcanzado, desde el siglo VIII, con Homero y Hesíodo, un punto de perfección, los judíos, en un principio, utilizaron la escritura sólo con fines prácticos: la primera inscripción de este tipo sin duda hebrea data hacia el año 700. Hoy existe un amplio consenso entre los especialistas en fechar en el reinado de Josías, rey de Judea, hacia el año 620, el primer núcleo de lo que será la Biblia: una versión embrionaria del Deuteronomio, el quinto libro del actual Pentateuco. El trabajo de escritura continuó durante el Exilio en Babilonia, tras la toma de Jerusalén y su destrucción por los babilonios (597 y 587) y se desarrolló en Jerusalén, tras el regreso de los deportados, bajo el impulso en particular del “sacerdote-escriba” Esdras, probablemente llegó a Judea a principios del siglo IV. La Biblia es tan contemporánea, en esencia, con la enseñanza de Sócrates y las obras de Platón. Remodelada y terminada posteriormente, pero también es, en gran parte, obra del período helenístico.

jueves, 21 de abril de 2022

Jean Soler: el hombre que declaró la guerra a los monoteísmos.

 


Michel Onfray

Francia tiene una escuela de exégesis bíblica de cuatro siglos: va desde Richard Simon, su inventor, contemporáneo de Bossuet, pasando por el cura Meslier, el barón d'Holbach, el anarquista Proudhon, el laico Charles Guignebert, Paul -Louis Couchoud o Prosper Alfaric- que niega la existencia histórica de Jesús - hasta Jean Soler, un erudito casi octogenario al que nuestra época le ha dado la espalda escandalosamente. Tampoco falta una escuela notable de análisis de los llamados textos sagrados considerados como textos históricos, que ciertamente lo son. El silencio que acompaña a esta línea de acción científica encuentra su explicación en el hecho de estar en un mundo que está impregnado de judeocristianismo.

¿Quién es Jean Soler? Un erudito diplomático, un hombre que se ha pasado la vida leyendo, traduciendo, analizando y tamizando los textos fundacionales del monoteísmo en sus lenguas originales. Diplomático, estuvo ocho años en Israel como asesor cultural y científico en la Embajada de Francia. También ha trabajado en Argelia, Polonia, Irán y Bélgica. Desde 1993, este defensor de las lenguas regionales vive en un pequeño pueblo catalán y trabaja en una pequeña oficina-biblioteca tan luminosa como la celda de un monje, entre mar y montaña, entre Francia y España.

El hombre no se pierde, va a lo esencial. Su densa obra concentra el resultado de años de trabajo solitario e investigaciones realizadas lejos del ruido y la furia. Por eso, el fruto de sus estudios se encuentra en Aux origines du Dieu unique, un ensayo en tres volúmenes: L'invention du monothéisme (2002), La loi de Moïse (2003), Vie et mort dans la Bible (2004). En 2009 añade una obra titulada La violence monothéiste.

Un Bombardero

Este licenciado en literatura clásica deconstruye mitos y leyendas judías, cristianas y musulmanas con la paciencia de un relojero y la eficacia de un bombardero de montaña. Sobresale en la paciencia del concepto, aporta las pruebas, remite con precisión a los textos, analiza minuciosamente las cosas. Jean Soler tiene todas las cualidades de un investigador universitario, en el sentido noble del término; por eso la universidad, que carece de tales talentos, no los reconoce.

Esta paciencia del relojero, que no convence a la universidad, se asocia por tanto a la eficacia del bombardero, que podría gustar a los periodistas. Sin embargo, si a la universidad no le gusta el uso que hace de los cartuchos de dinamita, los periodistas, por su parte, probablemente no aprecien su meticulosidad conceptual. Por eso este hombre está solo y su pensamiento revolucionario sigue sin ser reconocido.

Es cierto que tiene de su lado la garantía de un cierto número de estrellas intelectuales del siglo XX: Claude Lévi-Strauss, Jean-Pierre Vernant, Marcel Detienne, Maurice Godelier, Ilyas Prigogine, pero también Edgar Morin, Claude Simon, René Schérer, Paul Veyne hablo sobre todo lo bueno que piensan sobre su trabajo. Pero no hay manera, el nombre de Jean Soler no surge del círculo cerrado de un puñado de aficionados, aunque sus libros, todos publicados por Editions de Fallois, se venden bien.

Jean Soler acaba de tener la buena idea de publicar ¿Quién es Dios? El resultado es un breve texto, que resume toda su obra, una especie de quintaesencia, un pequeño libro vivo, rápido, denso, que propone un fuego artificial con cuanta dinamita ha quedado sin usar... el enemigo ha quedado corto, el propósito inquieta a los cómplices de las tres religiones monoteístas.

Seis ideas recibidas

Jean Soler desmonta seis ideas recibidas.

Primera idea: la Biblia es más antigua que los antiguos textos fundacionales. Falso: los filósofos no se inspiran en absoluto en el Antiguo Testamento, porque “la Biblia es contemporánea, en esencia, a la enseñanza de Sócrates y a las obras de Platón. Remodelada y terminada posteriormente, es también, en gran parte, obra del período helenístico”.

Segunda idea: la Biblia dio a conocer a la humanidad al único dios. Falso: este libro enseña el politeísmo y el dios judío es uno entre otros dioses del panteón, un dios nacional que anuncia que será fiel a su pueblo sólo si su pueblo le es fiel a él. La religión judía no es monoteísta, sino monólatra: enseña la preferencia de un dios entre otros dioses. El monoteísmo judío es una construcción que data del siglo V antes de la era común.

Tercera idea: la Biblia ofrece el primer ejemplo de una moralidad universal. Falso: sus preceptos no atañen a lo universal y a la humanidad, sino a la tribu, a lo local, cuya existencia, duración y cohesión deben ser aseguradas. El amor al prójimo concierne sólo al igual, al judío, para otros incluso se sugiere la pena de muerte.

Cuarta idea: los profetas promovieron la forma espiritualizada del culto judío. Falso: para los hombres de la Biblia no hay vida después de la muerte. La idea de la resurrección fue tomada de los persas e hizo su aparición en el siglo II a.C. El de la inmortalidad del alma, ausente en la Biblia hebrea, es tomado de los griegos.

Quinta idea: el Cantar de los Cantares celebra el amor mutuo de Dios y el pueblo judío. Falso: este texto es sólo un poema de amor. Si hubiera querido ser alegórico sería el único libro cifrado de la Biblia.

Sexta idea: Dios encomendó a los judíos una misión al servicio de la humanidad. Falso: Dios celebró la pureza de este pueblo y prohibió las mezclas, de ahí las prohibiciones de alimentos, las leyes y normas, la prohibición de las mezclas de sangre, por lo tanto los matrimonios mixtos. Este dios quería la segregación, prohibía la posibilidad de conversión, la idea de un tratado con naciones extranjeras y apunta sólo a la constitución de una identidad de pueblo. Este dios es un dios étnico, nacional, identitario.

El único dios: un guerrero

Fortalecido por este primer alejamiento radical, Jean Soler propone la arqueología del monoteísmo. Originalmente, los judíos creían en dioses que nacen, viven y mueren. Sus deidades son diversas y múltiples. Yahweh incluso tiene una esposa, Asera, reina del cielo, a quien se ofrecen sacrificios: libaciones, dulces, incienso, para formular esta idea en forma de choque Jean Soler escribe: «Moisés no creía en Dios». Incluso el propio Moisés, aunque escriba la Torá, no sabía escribir: los judíos comenzaron a escribir en su idioma solo a partir del siglo IX al VIII. Si Yahvé hubiera escrito los Diez Mandamientos con su propia mano, el texto no podría haber sido descifrado durante varios siglos.

El dios único surge desde el momento en que es necesario explicar el hecho de que este dios nacional ya no protege a su pueblo. Hubo un tiempo bendito, el de la salida de Egipto, la conquista de Canaán, el establecimiento de un reino; pero también hubo un tiempo maldito: el de la secesión en el momento de la creación de Samaria, un estado independiente, el de su anexión por los asirios, a finales del siglo VIII, y el de la deportación del pueblo, el de la destrucción de Jerusalén por el rey babilónico Nabucodonosor, a principios del siglo VI.

El monoteísmo se impuso en la segunda mitad del siglo IV. El dios de los persas, que les es favorable, se convierte en el dios de los judíos, que también desean obtener sus favores. Este mismo dios favorece a unas u otras personas según sus méritos. Dejamos de llamarlo Jehová para llamarlo Dios o Señor. Los judíos luego reescriben el primer capítulo de Génesis.

Amenazado con desaparecer físicamente, el pueblo judío busca su salvación por escrito. Inventó a Moisés, un escriba profeta que transmite la palabra de Yahvé. Se da una existencia literaria y se refugia en los libros, cuyo contenido es cerrado por los rabinos hacia el año 100 de nuestra era. Los judíos se convierten entonces en el pueblo del libro y del único dios.

El dios único se vuelve vengador, celoso, guerrero, beligerante, cruel, misógino. Jean Soler asocia el politeísmo con la tolerancia y el monoteísmo con la violencia: cuando hay multiplicidad de dioses, la cohabitación permite añadir otro dios, procedente del exterior; cuando hay un solo dios, este dios es el verdadero, el único, los demás son falsos. A partir de ese momento, en nombre del único dios, se debe luchar contra los demás dioses, porque según el monoteísmo "todos los dioses son inexistentes, excepto uno".

Invención del genocidio

"No matarás" es un mandamiento tribal, se refiere al pueblo judío y no a la humanidad en su conjunto. La prueba es que Yahvé manda matar: leemos en Éxodo 32, 26-28, que tres mil personas mueren por orden suya. En Contra Apione el historiador judío Flavio Josefo en el primer siglo de nuestra era hace una larga lista de las razones que justifican la pena de muerte: adulterio, robo, homosexualidad, zoofilia, rebelión contra los padres, mentir sobre la virginidad, trabajo durante el día del Shabat, etc.

Jean Soler aborda el tema del exterminio de los cananeos por parte de los judíos y habla al respecto de una “política de depuración étnica hacia las naciones de Canaán”. Luego observa que el Libro de Josué afirma que una treintena de ciudades han sido destruidas, lo que le permite afirmar que los judíos inventaron el genocidio -"el primero en la literatura mundial"... Jean Soler continúa escribiendo que este acto genealógico "revela la propensión de los judíos hacia lo que hoy llamamos extremismo».

Siempre cuidadoso de contrastar Atenas con Jerusalén, Jean Soler señala que Grecia, con ciento treinta ciudades fuertes, nunca ha visto a una de ellas querer exterminar a las demás.


Continuando en el tiempo, Jean Soler, se puede ver, abre expedientes sensibles. La lectura de los llamados textos sagrados en realidad tiene que ver con la política. Por lo tanto, cuestiona la posteridad del modelo judío en la historia.

Plantea algunas hipótesis que no dejarán de escandalizar.

El judaísmo, escribe, ha estado en crisis cinco veces en mil años. Es alrededor del año 0 de nuestra era, de ahí su expectativa de un mesías capaz de salvarlo y devolverle su esplendor. Y pretendientes no faltan; Jesús es uno de ellos. Este judío sectario renuncia al nacionalismo de su tribu en favor del universalismo. Desde entonces ha habido un solo dios y él es el dios de todos. Por lo tanto, ya no hay necesidad de las interdicciones que cimentaron la comunidad tribal llamada a reinar sobre el mundo una vez regenerada.

Si Jesús separó los asuntos religiosos de los del Estado, si rechazó el uso de la violencia y predicó un pacifismo radical, no fue así en el caso del emperador Constantino, quien, en su nombre, asocia religión y política en su proyecto imperial teocrático. Bajo su reinado se legitiman la violencia, la guerra, la persecución, de ahí las cruzadas, la inquisición, el colonialismo del Nuevo Mundo. Durante este tiempo los judíos desaparecieron de Palestina y constituyen una diáspora planetaria. El Islam inicia una conquista ininterrumpida y la primera cruzada, concretamos, es fomentada por los musulmanes contra los cristianos. El esquema judeocristiano también se impone a quienes dicen estar libres de esta religión. Jean Soler también piensa en el comunismo y el nazismo en la perspectiva esquemática de este modelo de pensamiento. Así, en Marx, el proletariado desempeña el papel de pueblo elegido, el mundo se ve allí en términos de la oposición entre el bien y el mal, amigos y enemigos, el apocalipsis (guerra civil) anuncia el milenarismo (sociedad sin clases).

Una obra que molesta

Lo mismo ocurre con Hitler, sobre quien Jean Soler demuestra que nunca fue ateo, pero que, siendo católico por educación, nunca perdió la fe. Para Jean Soler “El nazismo según Mein Kampf (1924) es el modelo judío al que no le falta Dios”. Hitler es el líder de su pueblo, como Moisés; el pueblo elegido no es el pueblo judío, sino el pueblo alemán; todo está bien para asegurar la supremacía de esta elección: la pureza asegura la excelencia del pueblo elegido y por lo tanto debe prohibirse la mezcla de sangre.

Para el autor de ¿Quién es Dios? El nazismo destruye la posición competidora más peligrosa. Jean Soler cita a Hitler, quien escribe: “Creo que el espíritu del Todopoderoso, nuestro creador, actúa en el siglo; de hecho, defendiéndome del judío, lucho por defender la obra del Señor”. Los soldados del Reich alemán no por casualidad llevaban un cinturón en el que se podía leer "Dios con nosotros"...

Puedes ver: Jean Soler prefiere la verdad que inquieta a la ilusión que tranquiliza. Su obra molesta a judíos, cristianos, comunistas, musulmanes. Agreguemos: estudiantes universitarios, periodistas, por no hablar de los neonazis. ¡Lo cual, pongámonos de acuerdo, constituye un formidable batallón! ¿Debería sorprendernos, por tanto, que no tenga el público que merece su obra?




* Michel Onfray, Jean Soler: l'homme qui a déclaré la guerre aux monthéismes, en "Le Point", 7 de junio de 2012. Traducido y publicado con autorización del autor.


lunes, 5 de julio de 2021

¿Está la Doctrina de la Trinidad en la Biblia?

 Bart Ehrman

6 de enero de 2021

Campin, Holy Trinity (or Throne of Mercy), 1433-5

Campin, Holy Trinity (or Throne of Mercy), 1433-5


Recientemente hice un seminario en la web sobre los orígenes de la doctrina de la Trinidad. Es un tema sobre el que me preguntan a menudo. ¿De dónde vino la idea? ¿Cómo funciona? Si Dios el Padre es Dios, y Cristo es Dios y el Espíritu es Dios, ¿cómo es que los cristianos no tienen tres Dioses? Y si tienen tres dioses, ¿no son politeístas? Por otro lado, si los cristianos quieren insistir en que hay un solo Dios y que son monoteístas, ¿cómo pueden decir que tanto Jesús y como Dios son Dios, y dónde queda el Espíritu? Si ambos son Dios, o los tres, ¡entonces no hay un solo Dios! Entonces, ¿qué está pasando con este asunto de la Trinidad?

Es una pregunta complicada y he decidido hacer una serie de publicaciones sobre la cuestión. Permítanme comenzar asegurándome de que todos estamos en la misma sintonía cuando se trata de lo que implica la doctrina de la Trinidad. Esto es importante porque mucha gente asume que, si ven un pasaje en la Biblia que menciona a Dios, Cristo y el Espíritu Santo, en un versículo o un pasaje (por ejemplo, Mateo 28: 19-20), infieren la presencia de los tres en un pasaje, como lo han hecho los lectores cristianos durante mucho tiempo, incluso en lugares bastante inesperados, ¡por ejemplo, el primer capítulo de la Biblia! (Génesis 1: 1-2, 26) - que esta es la doctrina de la Trinidad. Pero no, no lo es.

La Trinidad es mucho más que tener a estas tres personas citados a la vez. Es una forma distinta de entender a los tres en sí mismos y en relación entre sí. La doctrina establece que la Deidad está formada por tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No todos son la misma persona. Son tres personas. Además, cada una de estas tres personas es completamente Dios. De hecho, todos son iguales entre sí (ninguno es "superior" a los demás) y están compuestos por "la misma sustancia". Y juntos, los tres son el único Dios. Esa es la doctrina. Estos tres son uno.

Es fácil para los no cristianos reírse y decir que es una tontería. Pero las personas a las que se les ocurrió la doctrina no eran idiotas. La mayoría de los teólogos serios que desarrollaron la lógica completa en los siglos IV y V fueron pensadores profundos y altamente capacitados en filosofía. Muchos de ellos eran más inteligentes, francamente, que tú y yo. O al menos que yo. Entendieron que la doctrina no pasaba los estándares normales de la lógica. Y que aplicarle esos estándares no tendría sentido. Si uno de ellos estuviera vivo hoy y usted sugiriera que es un idiota por creer en un punto de vista obviamente contradictorio, es muy posible que le pregunten qué tan versado estaba en física cuántica.

No voy a apoyar la doctrina, obviamente. No creo en un Dios en absoluto, y mucho menos en uno Trino. Pero no es una tontería. Es mucho más profundo de lo que voy a poder explicar, en parte porque no profundizo tanto filosóficamente. Pero diré que, por otro lado, si alguien piensa que entiende completamente la doctrina, es casi seguro que no la entiende. Y todas las analogías que escuchas (si escuchas alguna) simplemente no encapsulan la idea; la Trinidad es como el agua: viene en tres estados, líquido, gas y sólido, pero todos son el mismo H2O; o es como una tostadora; o es como un huevo; o es como…. sí, no, en realidad no lo es. Los mejores teólogos considerarían la doctrina como un misterio, no como una ecuación lógica. ¿No crees en el misterio? Bueno, en un nivel yo tampoco. Pero no creo que tengas que ser un idiota para creer en eso.

Bien, para empezar, necesito hacer una declaración categórica sobre la doctrina de la Trinidad, lo que puede sorprender a algunas personas: la doctrina no se enseña explícitamente en ninguna parte de la Biblia y, de hecho, ni siquiera se menciona en la Biblia. Eso no significa que no sea teológicamente cierta, ni siquiera metafísicamente verdadera. Y no significa que la Biblia haya demostrado ser irrelevante para desarrollar la doctrina a lo largo del tiempo. Todavía podría ser cierto: ¡la Biblia no enseña * la mayoría * de las cosas que son verdaderas!). Además, podría estar basada en la Biblia: muchas cosas en que los cristianos insisten que son ciertas pueden basarse en la Biblia incluso si no están explícitamente allí. Algunos cristianos insisten en que la Biblia se opone al aborto; otros insisten en que la Biblia apoya el derecho de la mujer a elegir; algunos cristianos afirman que la Biblia enseña que el Reino de Dios llegó a la tierra el día de Pentecostés, otros cristianos dicen que la Biblia enseña que llegará en 2021, otros dicen que no llegará en absoluto; algunos cristianos insisten en que la Biblia enseña que Dios enviará a la mayoría de las personas al tormento eterno en el infierno, otros cristianos afirman que la Biblia enseña que al final todos serán salvos.

Estos diversos puntos de vista son necesariamente deducciones de varios pasajes de la Biblia que se interpretan de manera diferente. Lo curioso es que todos los cristianos usan la misma Biblia, y muchos cristianos están tan convencidos de que su interpretación es correcta y los demás están equivocados, que literalmente no pueden ver por qué otros interpretan de otra manera. Debe estar engañados por el diablo. O por sus propias naturalezas malvadas. (A diferencia mía ...) En casi ningún caso hay una declaración directa que pueda resolver el problema, como "Permitirás que una mujer interrumpa su embarazo hasta el sexto mes" o "El Reino de Dios llegará a la tierra el 9 de marzo del 2021”, o “pasarás por alto todos los demás pasajes que sugieren lo contrario: al final, todas las personas recibirán una recompensa eterna en el cielo, incluso un hombre que se hacía llamar Hitler”.

Las doctrinas, las normas éticas y, bueno, otros puntos de vista, normalmente tienen que extraerse de los pasajes bíblicos si se van a utilizar como apoyo. Elija su doctrina: la deidad plena de Cristo; excepcionalismo estadounidense; oposición a la esclavitud; el rapto; el derecho de la mujer a predicar; y ... la Trinidad. Y si responde a una de estas diciendo: ¡MIRA! ¡Está justo aquí! Y cíteme un versículo de la Biblia ... Entonces voy a responder repitiendo lo que dije anteriormente: esto le parece tan obvio que parece que no se da cuenta de que el versículo (s) en realidad no dice eso. Los estás interpretando de esa manera. Pero hay otras formas de interpretarlos. Y a menudo formas mucho mejores.

Así que volvamos a mi punto. En ninguna parte de la Biblia tenemos una referencia explícita a la doctrina de la Trinidad, que hay tres personas en la divinidad y que las tres son en realidad una. Con una excepción. La doctrina de la Trinidad parece ser enseñada explícitamente (o enseñada casi explícitamente) en 1 Juan 5: 7. Esto es lo que dice:

Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, la Palabra y el Espíritu, y estos tres son uno.

¡Correcto! Ahí está. Eso es lo más explícito posible. Hay tres. Están en el cielo (lo que significa que son seres divinos). Son Dios el Padre, y la "Palabra" de Dios (es decir, Cristo) y el Espíritu. Y esos tres son uno. Entonces, la Trinidad se enseña de hecho en la Biblia, ¿verdad?

Me tomará dos publicaciones, pero voy a explicar por qué este versículo no estaba originalmente en el Nuevo Testamento. Fue agregado por un escriba posterior. Este no es un punto controvertido entre los eruditos bíblicos, excepto algunos fundamentalistas bastante acérrimos. La evidencia es tan abrumadora que estuve de acuerdo en que el verso no era original cuando yo mismo era un fundamentalista bastante acérrimo.

Después, explicaré la situación en las publicaciones que siguen, y luego pasaré a la pregunta más importante, de dónde vino realmente la doctrina de la Trinidad.


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