6 de junio de 2022
Lo que escuché sin escuchar, lo que entendí sin entender. El siglo presente, que es no sólo el siglo de la teología y la filosofía, sino también el de la deconstrucción, nos brinda la oportunidad, a quienes carecemos de fe, entender los hechos de la religión, como si fuesemos Tomases modernos, pidiendo ayuda para vaciar nuestra incredulidad pero amando nuestra vocación racional.
domingo, 19 de noviembre de 2023
Una apuesta pascaliana contra el determinismo científico
lunes, 31 de julio de 2023
DIOS EN LA RECIENTE FENOMENOLOGÍA FRANCESA (1)
Hablar de fenomenología francesa reciente es adentrase en el
problema de los opuestos. El debate o si se prefiere la pregunta ¿Atenas o Jerusalén?
sigue tan vigente igual que hace 1700 años aproximadamente. La diferencia
radica que hoy se plantea en el contexto de la filosofía francesa madre del
posmodernismo. Como siempre, los teólogos prefieren optar por la ortodoxia y no
arriesgar a dios al juicio de la filosofía, por otra parte, los filósofos en su
afán de enjuiciar a dios por medio de la razón someten a la teología al mas
duro de los interrogatorios. Sin embargo, siempre existen personas con más
animo de conciliar y optan por los cruces de camino. Tales son los filósofos de
la religión.
J. Aaron Simons es uno de ellos. Básicamente los interese de
Simons son la filosofía de la religión, la fenomenología y el existencialismo. En
su ensayo titulado “God in Recent French Phenomenology”, Simons presenta una
breve introducción al “giro teológico” en la nueva fenomenología francesa y
explora el peligro de excluir a dios de la fenomenología. Presenta además una
breve historia del movimiento y los puntos en común entre la nueva
fenomenología y la filosofía analítica contemporánea de la religión.
EL GIRO
TEOLOGICO COMO EL NUEVO CONFLICTO ENTRE RAZON Y FE.
Empecemos por lo básico, qué es la fenomenología. ¿Cómo me
relaciono con el mundo material a partir de mis emociones y mi ser social a partir
de mi conciencia? ¿Cómo pueden las estructuras de la experiencia humana
entender lo que sucede a mi alrededor? Esas son las dos preguntas principales
que intenta responder la fenomenología. Por mucho tiempo, la condición para la
investigación fenomenológica fue la exclusión de lo trascendente, es decir de
Dios. Con la llegada del posmodernismo, fueron muchos los filósofos quienes
quisieron adentrarse en el campo de lo trascendente con el riesgo de ser etiquetados
de “creyentes” ¿y no?
Fueron los nombres de Levinas, Marion y Henry los
principales acusados de introducir una agenda teológica a la filosofía. A esta
agenda se le conoció como “giro teológico”. Así entonces, conceptos teológicos
aplicados a fenómenos trascendentes como dios, espíritu, cielo, trinidad,
atributos divinos, etc., dieron paso a la “nueva fenomenología”. Sin embargo,
un fenómeno religioso equivaldría a un fenómeno imposible. Por esa razón, como
anotaría Heidegger, la fenomenología religiosa es una fenomenología de los
excluidos y no tiene cabida en el mundo de la razón, porque de hecho debido a
la naturaleza de su orientación, está es una cuestión de fe.
CINCO PUNTOS
EN COMUN ENTRE PENSADORES DE LA NUEVA FENOMELOGIA
Dejando en claro que, a partir de cada experiencia
individual, una persona decidirá que camino tomar. Sin embargo, lo interesante
en el ensayo de Simons es el resumen de cinco temas en común entre pensadores
de la nueva corriente fenomenológica. Los que veremos en seguida:
1. La insistencia en que lo que están haciendo es filosofía
y no teología.
2. La conexión entre Dios y el Otro.
3. Una comprensión específicamente kenótica de Dios.
4. La inmediatez de
la experiencia religiosa y la dificultad de expresión.
5. Una epistemología
posfundacionalista de la confianza.
CONCLUSION
La honestidad con que se maneja la nueva fenomenología
debería darle un voto de confianza, ya que está, con frecuencia critica su
propia posibilidad. Por ese motivo, se mueve en el marco de los puntos que ya
describí arriba.
Para quienes nos movemos en un campo dialectico entre fe y
razón, la fenomenología francesa reciente brinda una posibilidad de entender lo
trascendente desde un concepto racional, siendo dios no solo un concepto sino una
manera de dialogar a partir de la materialidad de lo divino.
[1]
Simmons, J. Aaron, God in Recent French Phenomenology, Philosophy Compass 3/5
(2008): 910–932
martes, 3 de mayo de 2022
¿La Biblia es el libro más antiguo?
A manera de introducción, en la entrada pasada pusé una nota del filosofo francés Michel Onfray, sobre un pequeño libro del erudito Jean Soler. En las proximas entradas estaré ampliando seis de los argumentos que Jean Soler propone en contra de la ideas que hemos recibido de la culrura judeo-cristiana.
Primera Idea: la Biblia es más antigua que todos los demás libros fundacionales.
Cuando la cultura judía y la cultura griega entraron en contacto, tras la conquista de Palestina por Alejandro, en el año 333 antes de nuestra era, los judíos helenizados se dieron cuenta de que los griegos ignoraban a su pueblo. Incluso Heródoto, que en el siglo V se había quedado en Persia, en Egipto y también en Fenicia, a las puertas de la tierra de Israel, y que siente tanta curiosidad por las creencias y costumbres de otros pueblos, no menciona en modo alguno a los judíos, su religión o el Templo de Jerusalén. Unos escritores judíos, ahora iniciados en la cultura griega, pero que seguían apegados a la religión de sus antepasados, concibieron entonces el plan de explicar a los griegos, en griego, que su pueblo era más antiguo que el de ellos y que había influido en lo mejor de sus “eruditos". Así es como el filósofo Filón, en Alejandría, a principios de nuestra era, o el historiador Flavio Josefo, en Roma, en el siglo I después de Jesucristo, argumentaron que Pitágoras, Sócrates o Platón se inspiraron en la enseñanza de Moisés. Ya en el siglo II antes de nuestra era un filósofo judío afincado en Alejandría, Aristóbulo, afirmaba, en un libro dedicado a Ptolomeo VI, que estos mismos filósofos debían mucho a la "escritura de Moisés" y que las huellas de este último podían haber seguido a Homero. Estas tesis de los apologistas judíos fueron reemplazadas por algunos teólogos cristianos, quienes también estaban ansiosos por defender la superioridad de la Biblia, llamada "Antiguo Testamento", sobre la literatura griega y latina. Ambos podrían apoyarse en el texto bíblico, que leen en la traducción griega llamada de los "Setenta", escrita a partir del siglo III a. C. por judíos de Alejandría y destinada a aquellos compatriotas suyos que habían olvidado el hebreo.
jueves, 21 de abril de 2022
Jean Soler: el hombre que declaró la guerra a los monoteísmos.
Michel Onfray
Francia tiene una escuela de exégesis bíblica de cuatro siglos: va desde Richard Simon, su inventor, contemporáneo de Bossuet, pasando por el cura Meslier, el barón d'Holbach, el anarquista Proudhon, el laico Charles Guignebert, Paul -Louis Couchoud o Prosper Alfaric- que niega la existencia histórica de Jesús - hasta Jean Soler, un erudito casi octogenario al que nuestra época le ha dado la espalda escandalosamente. Tampoco falta una escuela notable de análisis de los llamados textos sagrados considerados como textos históricos, que ciertamente lo son. El silencio que acompaña a esta línea de acción científica encuentra su explicación en el hecho de estar en un mundo que está impregnado de judeocristianismo.
¿Quién es Jean Soler? Un erudito diplomático, un hombre que se ha pasado la vida leyendo, traduciendo, analizando y tamizando los textos fundacionales del monoteísmo en sus lenguas originales. Diplomático, estuvo ocho años en Israel como asesor cultural y científico en la Embajada de Francia. También ha trabajado en Argelia, Polonia, Irán y Bélgica. Desde 1993, este defensor de las lenguas regionales vive en un pequeño pueblo catalán y trabaja en una pequeña oficina-biblioteca tan luminosa como la celda de un monje, entre mar y montaña, entre Francia y España.
El hombre no se pierde, va a lo esencial. Su densa obra concentra el resultado de años de trabajo solitario e investigaciones realizadas lejos del ruido y la furia. Por eso, el fruto de sus estudios se encuentra en Aux origines du Dieu unique, un ensayo en tres volúmenes: L'invention du monothéisme (2002), La loi de Moïse (2003), Vie et mort dans la Bible (2004). En 2009 añade una obra titulada La violence monothéiste.
Un Bombardero
Este licenciado en literatura clásica deconstruye mitos y leyendas judías, cristianas y musulmanas con la paciencia de un relojero y la eficacia de un bombardero de montaña. Sobresale en la paciencia del concepto, aporta las pruebas, remite con precisión a los textos, analiza minuciosamente las cosas. Jean Soler tiene todas las cualidades de un investigador universitario, en el sentido noble del término; por eso la universidad, que carece de tales talentos, no los reconoce.
Esta paciencia del relojero, que no convence a la universidad, se asocia por tanto a la eficacia del bombardero, que podría gustar a los periodistas. Sin embargo, si a la universidad no le gusta el uso que hace de los cartuchos de dinamita, los periodistas, por su parte, probablemente no aprecien su meticulosidad conceptual. Por eso este hombre está solo y su pensamiento revolucionario sigue sin ser reconocido.
Es cierto que tiene de su lado la garantía de un cierto número de estrellas intelectuales del siglo XX: Claude Lévi-Strauss, Jean-Pierre Vernant, Marcel Detienne, Maurice Godelier, Ilyas Prigogine, pero también Edgar Morin, Claude Simon, René Schérer, Paul Veyne hablo sobre todo lo bueno que piensan sobre su trabajo. Pero no hay manera, el nombre de Jean Soler no surge del círculo cerrado de un puñado de aficionados, aunque sus libros, todos publicados por Editions de Fallois, se venden bien.
Jean Soler acaba de tener la buena idea de publicar ¿Quién es Dios? El resultado es un breve texto, que resume toda su obra, una especie de quintaesencia, un pequeño libro vivo, rápido, denso, que propone un fuego artificial con cuanta dinamita ha quedado sin usar... el enemigo ha quedado corto, el propósito inquieta a los cómplices de las tres religiones monoteístas.
Seis ideas recibidas
Jean Soler desmonta seis ideas recibidas.
Primera idea: la Biblia es más antigua que los antiguos textos fundacionales. Falso: los filósofos no se inspiran en absoluto en el Antiguo Testamento, porque “la Biblia es contemporánea, en esencia, a la enseñanza de Sócrates y a las obras de Platón. Remodelada y terminada posteriormente, es también, en gran parte, obra del período helenístico”.
Segunda idea: la Biblia dio a conocer a la humanidad al único dios. Falso: este libro enseña el politeísmo y el dios judío es uno entre otros dioses del panteón, un dios nacional que anuncia que será fiel a su pueblo sólo si su pueblo le es fiel a él. La religión judía no es monoteísta, sino monólatra: enseña la preferencia de un dios entre otros dioses. El monoteísmo judío es una construcción que data del siglo V antes de la era común.
Tercera idea: la Biblia ofrece el primer ejemplo de una moralidad universal. Falso: sus preceptos no atañen a lo universal y a la humanidad, sino a la tribu, a lo local, cuya existencia, duración y cohesión deben ser aseguradas. El amor al prójimo concierne sólo al igual, al judío, para otros incluso se sugiere la pena de muerte.
Cuarta idea: los profetas promovieron la forma espiritualizada del culto judío. Falso: para los hombres de la Biblia no hay vida después de la muerte. La idea de la resurrección fue tomada de los persas e hizo su aparición en el siglo II a.C. El de la inmortalidad del alma, ausente en la Biblia hebrea, es tomado de los griegos.
Quinta idea: el Cantar de los Cantares celebra el amor mutuo de Dios y el pueblo judío. Falso: este texto es sólo un poema de amor. Si hubiera querido ser alegórico sería el único libro cifrado de la Biblia.
Sexta idea: Dios encomendó a los judíos una misión al servicio de la humanidad. Falso: Dios celebró la pureza de este pueblo y prohibió las mezclas, de ahí las prohibiciones de alimentos, las leyes y normas, la prohibición de las mezclas de sangre, por lo tanto los matrimonios mixtos. Este dios quería la segregación, prohibía la posibilidad de conversión, la idea de un tratado con naciones extranjeras y apunta sólo a la constitución de una identidad de pueblo. Este dios es un dios étnico, nacional, identitario.
El único dios: un guerrero
Fortalecido por este primer alejamiento radical, Jean Soler propone la arqueología del monoteísmo. Originalmente, los judíos creían en dioses que nacen, viven y mueren. Sus deidades son diversas y múltiples. Yahweh incluso tiene una esposa, Asera, reina del cielo, a quien se ofrecen sacrificios: libaciones, dulces, incienso, para formular esta idea en forma de choque Jean Soler escribe: «Moisés no creía en Dios». Incluso el propio Moisés, aunque escriba la Torá, no sabía escribir: los judíos comenzaron a escribir en su idioma solo a partir del siglo IX al VIII. Si Yahvé hubiera escrito los Diez Mandamientos con su propia mano, el texto no podría haber sido descifrado durante varios siglos.
El dios único surge desde el momento en que es necesario explicar el hecho de que este dios nacional ya no protege a su pueblo. Hubo un tiempo bendito, el de la salida de Egipto, la conquista de Canaán, el establecimiento de un reino; pero también hubo un tiempo maldito: el de la secesión en el momento de la creación de Samaria, un estado independiente, el de su anexión por los asirios, a finales del siglo VIII, y el de la deportación del pueblo, el de la destrucción de Jerusalén por el rey babilónico Nabucodonosor, a principios del siglo VI.
El monoteísmo se impuso en la segunda mitad del siglo IV. El dios de los persas, que les es favorable, se convierte en el dios de los judíos, que también desean obtener sus favores. Este mismo dios favorece a unas u otras personas según sus méritos. Dejamos de llamarlo Jehová para llamarlo Dios o Señor. Los judíos luego reescriben el primer capítulo de Génesis.
Amenazado con desaparecer físicamente, el pueblo judío busca su salvación por escrito. Inventó a Moisés, un escriba profeta que transmite la palabra de Yahvé. Se da una existencia literaria y se refugia en los libros, cuyo contenido es cerrado por los rabinos hacia el año 100 de nuestra era. Los judíos se convierten entonces en el pueblo del libro y del único dios.
El dios único se vuelve vengador, celoso, guerrero, beligerante, cruel, misógino. Jean Soler asocia el politeísmo con la tolerancia y el monoteísmo con la violencia: cuando hay multiplicidad de dioses, la cohabitación permite añadir otro dios, procedente del exterior; cuando hay un solo dios, este dios es el verdadero, el único, los demás son falsos. A partir de ese momento, en nombre del único dios, se debe luchar contra los demás dioses, porque según el monoteísmo "todos los dioses son inexistentes, excepto uno".
Invención del genocidio
"No matarás" es un mandamiento tribal, se refiere al pueblo judío y no a la humanidad en su conjunto. La prueba es que Yahvé manda matar: leemos en Éxodo 32, 26-28, que tres mil personas mueren por orden suya. En Contra Apione el historiador judío Flavio Josefo en el primer siglo de nuestra era hace una larga lista de las razones que justifican la pena de muerte: adulterio, robo, homosexualidad, zoofilia, rebelión contra los padres, mentir sobre la virginidad, trabajo durante el día del Shabat, etc.
Jean Soler aborda el tema del exterminio de los cananeos por parte de los judíos y habla al respecto de una “política de depuración étnica hacia las naciones de Canaán”. Luego observa que el Libro de Josué afirma que una treintena de ciudades han sido destruidas, lo que le permite afirmar que los judíos inventaron el genocidio -"el primero en la literatura mundial"... Jean Soler continúa escribiendo que este acto genealógico "revela la propensión de los judíos hacia lo que hoy llamamos extremismo».
Siempre cuidadoso de contrastar Atenas con Jerusalén, Jean Soler señala que Grecia, con ciento treinta ciudades fuertes, nunca ha visto a una de ellas querer exterminar a las demás.
Continuando en el tiempo, Jean Soler, se puede ver, abre expedientes sensibles. La lectura de los llamados textos sagrados en realidad tiene que ver con la política. Por lo tanto, cuestiona la posteridad del modelo judío en la historia.
Plantea algunas hipótesis que no dejarán de escandalizar.
El judaísmo, escribe, ha estado en crisis cinco veces en mil años. Es alrededor del año 0 de nuestra era, de ahí su expectativa de un mesías capaz de salvarlo y devolverle su esplendor. Y pretendientes no faltan; Jesús es uno de ellos. Este judío sectario renuncia al nacionalismo de su tribu en favor del universalismo. Desde entonces ha habido un solo dios y él es el dios de todos. Por lo tanto, ya no hay necesidad de las interdicciones que cimentaron la comunidad tribal llamada a reinar sobre el mundo una vez regenerada.
Si Jesús separó los asuntos religiosos de los del Estado, si rechazó el uso de la violencia y predicó un pacifismo radical, no fue así en el caso del emperador Constantino, quien, en su nombre, asocia religión y política en su proyecto imperial teocrático. Bajo su reinado se legitiman la violencia, la guerra, la persecución, de ahí las cruzadas, la inquisición, el colonialismo del Nuevo Mundo. Durante este tiempo los judíos desaparecieron de Palestina y constituyen una diáspora planetaria. El Islam inicia una conquista ininterrumpida y la primera cruzada, concretamos, es fomentada por los musulmanes contra los cristianos. El esquema judeocristiano también se impone a quienes dicen estar libres de esta religión. Jean Soler también piensa en el comunismo y el nazismo en la perspectiva esquemática de este modelo de pensamiento. Así, en Marx, el proletariado desempeña el papel de pueblo elegido, el mundo se ve allí en términos de la oposición entre el bien y el mal, amigos y enemigos, el apocalipsis (guerra civil) anuncia el milenarismo (sociedad sin clases).
Una obra que molesta
Lo mismo ocurre con Hitler, sobre quien Jean Soler demuestra que nunca fue ateo, pero que, siendo católico por educación, nunca perdió la fe. Para Jean Soler “El nazismo según Mein Kampf (1924) es el modelo judío al que no le falta Dios”. Hitler es el líder de su pueblo, como Moisés; el pueblo elegido no es el pueblo judío, sino el pueblo alemán; todo está bien para asegurar la supremacía de esta elección: la pureza asegura la excelencia del pueblo elegido y por lo tanto debe prohibirse la mezcla de sangre.
Para el autor de ¿Quién es Dios? El nazismo destruye la posición competidora más peligrosa. Jean Soler cita a Hitler, quien escribe: “Creo que el espíritu del Todopoderoso, nuestro creador, actúa en el siglo; de hecho, defendiéndome del judío, lucho por defender la obra del Señor”. Los soldados del Reich alemán no por casualidad llevaban un cinturón en el que se podía leer "Dios con nosotros"...
Puedes ver: Jean Soler prefiere la verdad que inquieta a la ilusión que tranquiliza. Su obra molesta a judíos, cristianos, comunistas, musulmanes. Agreguemos: estudiantes universitarios, periodistas, por no hablar de los neonazis. ¡Lo cual, pongámonos de acuerdo, constituye un formidable batallón! ¿Debería sorprendernos, por tanto, que no tenga el público que merece su obra?
* Michel Onfray, Jean Soler: l'homme qui a déclaré la guerre aux monthéismes, en "Le Point", 7 de junio de 2012. Traducido y publicado con autorización del autor.
domingo, 11 de julio de 2021
¿Cómo entró el Espíritu Santo a la Trinidad? En el principio…
5 de mayo 2021
Bart D. Ehrman
Desde que empecé está serie de publicaciones sobre la doctrina de la Trinidad, he recibido la misma pregunta una y otra vez: ¿qué pasa con el Espíritu Santo? Como he contestado en múltiples ocasiones, no puedo responder a esa pregunta hasta que termine de explicar cómo la perspectiva “ortodoxa” sobre la relación entre el Padre y el Hijo vino a ser desarrollada.
De hecho, tal perspectiva jamás llegó a existir. Ha habido debates durante mucho tiempo. Los cuales, nos han llevado a través de los temas importantes, desde el concilio de Nicea, donde se decidió que Cristo no era un ser divino subordinado en la eternidad pasada que, en algún momento, mucho antes de la creación del universo, fue traído a la existencia por Dios, sino que siempre había existido, junto con el Padre y no estaba subordinado a él, sino que era igual a él en todos los sentidos, “de la misma sustancia” que el Padre.
Y así, tenemos dos personas, completamente iguales, ambas completamente Dios, distintas entre sí, pero en cierto sentido iguales, iguales, pero no idénticas, unidas en todos los sentidos, pero distintas.
De acuerdo, es un poco alucinante. Pero, aun así, ¿por qué el cristianismo no terminó simplemente con una Dualidad en lugar de una Trinidad?
Esa pregunta obviamente nos lleva al Espíritu Santo, quien se convirtió en una tercera persona en la Trinidad: tres personas, todas las cuales son completamente Dios, pero solo un Dios.
Nunca he escrito sobre el lugar del Espíritu Santo en la Trinidad en ningún contexto, ni en el blog, ni en ningún libro o artículo. Ni siquiera he dado una conferencia sobre eso. Eso puede parecer extraño, pero, de hecho, la discusión sobre el Espíritu Santo en la erudición es bastante escasa en comparación con la discusión sobre el Padre y el Hijo.
Mi opinión al respecto es que una vez que se resolvió la relación entre Padre e Hijo (e incluso mientras se resolvía), el Espíritu como tercer elemento simplemente tenía sentido y era mucho menos problemático. Y creo que eso se debe a la presencia y el papel del Espíritu en toda la Biblia, donde simplemente se da por hecho que Dios envía su Espíritu a la tierra y a las personas en ocasiones; los autores bíblicos nunca consideraron eso problemático o digno de una reflexión extensa. Así que déjame explicarte cómo creo que funciona en la Biblia. Esto tomará algunas publicaciones.
El Espíritu de Dios ya está presente "en el principio", de hecho, en el segundo versículo de la Biblia, Génesis 1: 2.
1 en el principio Dios creó los cielos y la tierra. 2 y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
Hay todo tipo de problemas con la traducción, y mucho más con la comprensión, de estos versículos. Los eruditos de la Biblia hebrea pueden escribir literalmente un libro sobre ellos. Permítanme mencionar simplemente dos problemas de traducción. El primero es una cuestión de gramática hebrea, si el v. 1 es una oración completa o la introducción a la oración (una cláusula subordinada).
Por razones complicadas, los estudiosos de hoy casi siempre prefieren este último, lo que significa que una mejor traducción sería algo como esto: “Cuando en el principio, Dios comenzó a crear los cielos y la tierra, la tierra estaba informe y vacía y ...” Puede sonar extraño al principio, lo sé. Pero es una diferencia importante. Con esta traducción, los cielos y la tierra no fueron creados de la nada en el v. 1 y, cuando fueron creados por primera vez, estaban desordenados y oscuros; pero ya estaban allí. Es decir, Dios "creó" los cielos y la tierra a partir de material preexistente. Lo que había al principio antes de la “creación” no tenía forma, estaba vacío y oscuro. En ese caso, también, "el agua" ya existía antes de que Dios "creara" cualquier cosa.
En otras palabras, la creación no es ex nihilo - la creación del mundo material a partir de la nada. "Creación" significa que Dios tomó algún tipo de masa oscura, caótica y ya existente y le dio forma, hizo algo a partir de ella.
Como he indicado, esta traducción ("En el principio, cuando Dios comenzó a crear ...") es casi con certeza lo que significa el hebreo, como lo reconocen ahora ampliamente los eruditos judíos y cristianos del hebreo. No es una comprensión nueva: los eruditos judíos de la Edad Media ya lo sabían. Pero nuestras traducciones al inglés, con el conocido "En el principio, Dios creó los cielos y la tierra", han sido durante mucho tiempo parte de la herencia cristiana, porque así es como se tradujo el texto en el Antiguo Testamento griego, la Septuaginta, mucho antes del surgimiento del cristianismo (por traductores griegos que no reconocieron este punto tan fino de la gramática hebrea), esta fue la versión con la que los cristianos siempre habían estado familiarizados.
La recompensa a todo esto es que la idea de que nada existía antes de que Dios creara el universo no se encuentra realmente en Génesis 1: 1, como han asumido los teólogos cristianos a lo largo de los siglos (y muchos aún asumen). De aquí es de donde sacaron la idea de que NADA existía excepto Dios antes de Génesis 1: 1. Pero resulta que eso no es cierto. Al menos para Gen. 1: 1.
Como nota adicional, vale la pena señalar que esta visión de que la “creación” involucra a un Dios que “da forma”, “organiza” y “aporta coherencia al caos” es ampliamente conocida a través de las culturas del Antiguo Cercano Oriente. Tenemos numerosas historias de la creación en otras culturas (egipcia, cananea, babilónica) que tienen una noción muy similar, y hay evidencia lingüística muy sólida de que el relato del Génesis se basa en estos otros, o al menos está estrechamente relacionado con ellos.
El segundo tema de la traducción es aún más relevante para nuestras preocupaciones actuales sobre el desarrollo de la doctrina de la Trinidad. Cuando el verso 2 dice “El Espíritu de Dios se movía sobre el agua”, es casi seguro que no se refiere, en el original hebreo, a un ser divino, “el Espíritu”. La palabra en hebreo, rûaḥ, significa principalmente "aliento" o "viento". El pasaje no habla del Espíritu de Dios flotando sobre el agua; parece significar que Dios ha enviado un viento para hacer retroceder el agua y / o secar parte de ella, tal como lo hace después del diluvio de Noé en Génesis 8: 1 (la misma palabra), cuando seca el agua que había matado a todos y mantuvo el arca a flote.
La palabra rûaḥ se tradujo naturalmente en la traducción griega como pneuma, que también significa "viento" o "aliento" y, como en hebreo, también puede llegar a significar "espíritu". La lógica es que tu "respiración" es lo que da vida a tu cuerpo, y pensamos en eso como tú "espíritu". Eso también viene del inglés, en nuestro término "inspiración" (relacionado obviamente con "espíritu"); cuando se hace referencia a una persona o un escrito, el término inspiración significa que Dios ha soplado en él, de modo que las palabras provienen de Dios.
En cualquier caso, los primeros cristianos usaron la Septuaginta (traducción griega del AT). Cuando leyeron eso, leyeron que "Dios creó los cielos y la tierra". Punto final. Y ese "Espíritu de Dios" estaba involucrado con esa creación. Entonces tienes a Dios y tienes su Espíritu. No son lo mismo, pero de alguna manera están estrechamente relacionados y ambos están involucrados en la creación.
Conecte esto con el hecho de que los primeros cristianos llegaron a pensar que Cristo era aquel a través de quien Dios creó todas las cosas. Hablaré sobre lo que los llevó a pensar eso en una publicación posterior (alerta de spoiler: tiene que ver con Proverbios 8. ¡Compruébalo!) Pero eso significa que había tres seres divinos allí en la creación.
Y para los cristianos esto quedaría confirmado más adelante en el mismo pasaje, cuando Dios dice “Hagamos al hombre a nuestra imagen” (Gn. 1:26). Nota: ¡"nosotros" y "nuestro"! Plural. ¿Con quién está hablando? ¿Quién más está ahí atrás con el Dios creador? Para los cristianos: ¡Su Espíritu y Su Hijo! ¡Guau! ¡La Trinidad ya está en Génesis 1!
Al menos para los cristianos. Los lectores de la Biblia hebrea nunca hubieran pensado eso, o al menos nunca lo pensaron.
Tendré mucho más que decir sobre el hecho de que el Espíritu se convierta en parte de la Trinidad. No sucedió debido a este pasaje. Pero una vez que sucedió, este pasaje se incluyó en la discusión como "evidencia".
lunes, 5 de julio de 2021
¿Está la Doctrina de la Trinidad en la Biblia?
6 de enero de 2021
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Campin, Holy Trinity (or Throne of Mercy), 1433-5 |
Recientemente hice un seminario en la web sobre los orígenes de la doctrina de la Trinidad. Es un tema sobre el que me preguntan a menudo. ¿De dónde vino la idea? ¿Cómo funciona? Si Dios el Padre es Dios, y Cristo es Dios y el Espíritu es Dios, ¿cómo es que los cristianos no tienen tres Dioses? Y si tienen tres dioses, ¿no son politeístas? Por otro lado, si los cristianos quieren insistir en que hay un solo Dios y que son monoteístas, ¿cómo pueden decir que tanto Jesús y como Dios son Dios, y dónde queda el Espíritu? Si ambos son Dios, o los tres, ¡entonces no hay un solo Dios! Entonces, ¿qué está pasando con este asunto de la Trinidad?
Es una pregunta complicada y he decidido hacer una serie de publicaciones sobre la cuestión. Permítanme comenzar asegurándome de que todos estamos en la misma sintonía cuando se trata de lo que implica la doctrina de la Trinidad. Esto es importante porque mucha gente asume que, si ven un pasaje en la Biblia que menciona a Dios, Cristo y el Espíritu Santo, en un versículo o un pasaje (por ejemplo, Mateo 28: 19-20), infieren la presencia de los tres en un pasaje, como lo han hecho los lectores cristianos durante mucho tiempo, incluso en lugares bastante inesperados, ¡por ejemplo, el primer capítulo de la Biblia! (Génesis 1: 1-2, 26) - que esta es la doctrina de la Trinidad. Pero no, no lo es.
La Trinidad es mucho más que tener a estas tres personas citados a la vez. Es una forma distinta de entender a los tres en sí mismos y en relación entre sí. La doctrina establece que la Deidad está formada por tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No todos son la misma persona. Son tres personas. Además, cada una de estas tres personas es completamente Dios. De hecho, todos son iguales entre sí (ninguno es "superior" a los demás) y están compuestos por "la misma sustancia". Y juntos, los tres son el único Dios. Esa es la doctrina. Estos tres son uno.
Es fácil para los no cristianos reírse y decir que es una tontería. Pero las personas a las que se les ocurrió la doctrina no eran idiotas. La mayoría de los teólogos serios que desarrollaron la lógica completa en los siglos IV y V fueron pensadores profundos y altamente capacitados en filosofía. Muchos de ellos eran más inteligentes, francamente, que tú y yo. O al menos que yo. Entendieron que la doctrina no pasaba los estándares normales de la lógica. Y que aplicarle esos estándares no tendría sentido. Si uno de ellos estuviera vivo hoy y usted sugiriera que es un idiota por creer en un punto de vista obviamente contradictorio, es muy posible que le pregunten qué tan versado estaba en física cuántica.
No voy a apoyar la doctrina, obviamente. No creo en un Dios en absoluto, y mucho menos en uno Trino. Pero no es una tontería. Es mucho más profundo de lo que voy a poder explicar, en parte porque no profundizo tanto filosóficamente. Pero diré que, por otro lado, si alguien piensa que entiende completamente la doctrina, es casi seguro que no la entiende. Y todas las analogías que escuchas (si escuchas alguna) simplemente no encapsulan la idea; la Trinidad es como el agua: viene en tres estados, líquido, gas y sólido, pero todos son el mismo H2O; o es como una tostadora; o es como un huevo; o es como…. sí, no, en realidad no lo es. Los mejores teólogos considerarían la doctrina como un misterio, no como una ecuación lógica. ¿No crees en el misterio? Bueno, en un nivel yo tampoco. Pero no creo que tengas que ser un idiota para creer en eso.
Bien, para empezar, necesito hacer una declaración categórica sobre la doctrina de la Trinidad, lo que puede sorprender a algunas personas: la doctrina no se enseña explícitamente en ninguna parte de la Biblia y, de hecho, ni siquiera se menciona en la Biblia. Eso no significa que no sea teológicamente cierta, ni siquiera metafísicamente verdadera. Y no significa que la Biblia haya demostrado ser irrelevante para desarrollar la doctrina a lo largo del tiempo. Todavía podría ser cierto: ¡la Biblia no enseña * la mayoría * de las cosas que son verdaderas!). Además, podría estar basada en la Biblia: muchas cosas en que los cristianos insisten que son ciertas pueden basarse en la Biblia incluso si no están explícitamente allí. Algunos cristianos insisten en que la Biblia se opone al aborto; otros insisten en que la Biblia apoya el derecho de la mujer a elegir; algunos cristianos afirman que la Biblia enseña que el Reino de Dios llegó a la tierra el día de Pentecostés, otros cristianos dicen que la Biblia enseña que llegará en 2021, otros dicen que no llegará en absoluto; algunos cristianos insisten en que la Biblia enseña que Dios enviará a la mayoría de las personas al tormento eterno en el infierno, otros cristianos afirman que la Biblia enseña que al final todos serán salvos.
Estos diversos puntos de vista son necesariamente deducciones de varios pasajes de la Biblia que se interpretan de manera diferente. Lo curioso es que todos los cristianos usan la misma Biblia, y muchos cristianos están tan convencidos de que su interpretación es correcta y los demás están equivocados, que literalmente no pueden ver por qué otros interpretan de otra manera. Debe estar engañados por el diablo. O por sus propias naturalezas malvadas. (A diferencia mía ...) En casi ningún caso hay una declaración directa que pueda resolver el problema, como "Permitirás que una mujer interrumpa su embarazo hasta el sexto mes" o "El Reino de Dios llegará a la tierra el 9 de marzo del 2021”, o “pasarás por alto todos los demás pasajes que sugieren lo contrario: al final, todas las personas recibirán una recompensa eterna en el cielo, incluso un hombre que se hacía llamar Hitler”.
Las doctrinas, las normas éticas y, bueno, otros puntos de vista, normalmente tienen que extraerse de los pasajes bíblicos si se van a utilizar como apoyo. Elija su doctrina: la deidad plena de Cristo; excepcionalismo estadounidense; oposición a la esclavitud; el rapto; el derecho de la mujer a predicar; y ... la Trinidad. Y si responde a una de estas diciendo: ¡MIRA! ¡Está justo aquí! Y cíteme un versículo de la Biblia ... Entonces voy a responder repitiendo lo que dije anteriormente: esto le parece tan obvio que parece que no se da cuenta de que el versículo (s) en realidad no dice eso. Los estás interpretando de esa manera. Pero hay otras formas de interpretarlos. Y a menudo formas mucho mejores.
Así que volvamos a mi punto. En ninguna parte de la Biblia tenemos una referencia explícita a la doctrina de la Trinidad, que hay tres personas en la divinidad y que las tres son en realidad una. Con una excepción. La doctrina de la Trinidad parece ser enseñada explícitamente (o enseñada casi explícitamente) en 1 Juan 5: 7. Esto es lo que dice:
Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, la Palabra y el Espíritu, y estos tres son uno.
¡Correcto! Ahí está. Eso es lo más explícito posible. Hay tres. Están en el cielo (lo que significa que son seres divinos). Son Dios el Padre, y la "Palabra" de Dios (es decir, Cristo) y el Espíritu. Y esos tres son uno. Entonces, la Trinidad se enseña de hecho en la Biblia, ¿verdad?
Me tomará dos publicaciones, pero voy a explicar por qué este versículo no estaba originalmente en el Nuevo Testamento. Fue agregado por un escriba posterior. Este no es un punto controvertido entre los eruditos bíblicos, excepto algunos fundamentalistas bastante acérrimos. La evidencia es tan abrumadora que estuve de acuerdo en que el verso no era original cuando yo mismo era un fundamentalista bastante acérrimo.
Después, explicaré la situación en las publicaciones que siguen, y luego pasaré a la pregunta más importante, de dónde vino realmente la doctrina de la Trinidad.
lunes, 15 de febrero de 2021
Las Fuentes Místicas Del Pensamiento Existencialista III
Beauvoir y Sartre
¿Qué conceptos místicos podemos encontrar en Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre? La filosofía Occidental, sin lugar a dudas ha estado dominada desde la segunda mitad del siglo XX por el existencialismo francés. Dicho existencialismo, también ha estado dominado por el pensamiento ateo. Para nuestra sorpresa, podemos encontrar tanto en Sartre como en Beauvoir, la lectura de fuentes místicas. Los diarios estudiantiles de Simone pueden ser un buen inicio para entender cómo el amor y la justicia podían tener un contexto fenomenológico. Beauvoir une sus concepciones de amor y justicia a las nociones místicas de amor, aniquilación y acción.
Beauvoir pretendía reconciliar el mandato de "amar al prójimo" con la revalorización del concepto de la muerte de Dios.
Sartre, en cambio, concluyó en El ser y la nada que era imposible un misticismo inmanente, del mismo modo que el amor un "ideal irrealizable". Rechazó la etiqueta "místico" y denigró el misticismo que percibió en los demás como mala fe (bad faith).
Posteriormente, Pierre de Bérulle, perteneciente a la escuela francesa de la espiritualidad, desarrollará conceptos de autoestima y temporalidad que parten de la base del amor y el ser irrealizables de la filosofía Sartreana.
Marcel y Camus
Dentro de la misma escuela francesa existencialista, un par de pensadores que se han vuelto relevantes para nuestros días, concibieron un "sí" a la forma de estar arrojado en el mundo. La filosofía del absurdo, fue la respuesta al "no" místico del cristianismo que Nietzsche vio en la piedad religiosa.
Marcel, ve al ser queriendo superar su vacío entre el yo y el mundo. La idea central de Marcel es responder al misterio que nos presenta la vida relacionándonos con los demás y con el mundo siempre en relación con el ser mismo.
Sin embargo, a pesar de sus fuentes místicas, la filosofía de Marcel es la menos mística entre las que consideramos.
El mito de Sísifo y El rebelde, para cualquier lector de Camus, son obras seminales en su concepción del absurdo y cómo responder a él para poder vivir sin gracia y sin justicia. La mayoría de los estudiosos de la obra de Camus concuerdan que la relación que existe entre el helenismo, el cristianismo y la modernidad, son la continuación de su tesis sobre metafísica cristiana y platonismo, lo que le permite a Camus simpatizar con la razón mística de Plotinus.
La simpatía de Camus por la razón mística le permite hacer una afirmación mística del mundo incluso en su absurdo.
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