lunes, 27 de octubre de 2025

Filosofía y Religión: Un Encuentro




 “La religión sin filosofía está ciega, y la filosofía sin religión está vacía”

La oración anterior es atribuida a Hoseki Hisamatsu (1889-1980). Hoseki Shinichi Hisamatsu (1889-1980) fue profesor de filosofía en la universidad de Kioto. En Japón es conocido como reformador del budismo zen tradicional. Con esta finalidad creó en 1944 la Comunidad de práctica para el aprendizaje del camino (Gakudo-Dojo), que actualmente es el instituto zen F.A.S. En los años cincuenta emprendió largos viajes para dar conferencias en Europa y América y tuvo encuentros con Paul Tillich, Martin Buber, Rudolf Bultmann y Martin Heidegger.

Bien es sabido que Occidente y Oriente tienen dos cosmovisiones muy diferentes. La religión y la filosofía no son la excepción. Para Occidente razón y fe son antítesis. Para Oriente, son parte de la existencia del individuo, al menos esto es así para la Escuela de Kioto. En este marco, Stephen Hawking llegó a afirmar que “la filosofía había muerto” en 2011, la relación entre la física moderna y la filosofía fue la causante de la afirmación por parte del físico ingles. 

Occidente ha relegado a la religión a un mero sistema de practicas y ritos sin contenido existencial, sin significado. Al Occidente mayormente cristiano le ha faltado considerar a la religión de forma multidimensional, como fuente de significado, como práctica disciplinada, incluso como herramienta política, como marco que cohesione a una sociedad. 

La historia religiosa en el desarrollo de la humanidad no ha tenido que ver tanto con creer sino con la participación en los roles de la comunidad. Pierre Hadot (Filosofía Como Forma de Vida), concibe como tarea central de la filosofía, principalmente en la antigüedad clásica como el estoicismo o el platonismo, la búsqueda de un modo de vida concreto y una elección radical que encuentra la sabiduría, porque no constaban de un discurso teórico o un sistema de ideas abstractas.  

Tu identidad no la determina una creencia, sino vivir una práctica religiosa o filosófica. La religión, se refiere a la práctica diaria; las reuniones, los ritos, la oración y la confesión. La parte filosófica se centra en la metafísica que está en relación con la práctica religiosa. El análisis conceptual del mundo, la profunda reflexión sobre la naturaleza de lo existente son parte del todo que une a lo religioso con lo filosófico. 

Filosofía y religión están conectadas, pero al mismo tiempo si estuvieran aisladas perderían algo sumamente importante acerca del mismo proceso que las hace ser lo que son. Shinichi lo explica más a detalle: 

“La filosofía busca conocer lo último; la religión busca vivirlo. Sin embargo, para el ser humano en su totalidad, ambas deben ser no dualistas, un solo cuerpo y no pueden separarse. Si la religión se aísla de la filosofía, cae en la ignorancia, la superstición, el fanatismo o el dogmatismo. Si la filosofía se separa de la religión pierde nada menos que su vida…”

El propósito de Shinichi es ayudarnos a emprender nuestro viaje religioso, aunque él lo llama práctica religiosa. La práctica religiosa tiene más que ver con la experimentación directa de la naturaleza inmanente de la realidad y no tanto con el marco abstracto. En otras palabras, se trata de acostumbrarse a recibir la realidad y a afirmarla tal como es, en lugar de vivir conforme a abstracciones sobre el mundo. 

Estar en el momento presente es el propósito de entender la conexión entre lo real y lo abstracto. Es el punto medular, si se puede llegar, el cual nos ayudará a entender qué es la religión. El trabajo de la filosofía en este contexto será revelar hasta qué punto el análisis conceptual nos ayuda a comprender la religión. 

La filosofía es el puente para las personas entre el mundo de lo cognoscible, un mundo que puede enmarcarse y articularse, y lo incognoscible, la parte de la existencia que debe experimentarse y encarnarse para ser presenciada. Entre todas las respuestas dadas a lo largo del tiempo, la del idealista alemán Schelling destaca por su desarrollo de la nada absoluta. Está nada absoluta es similar al concepto de vacuidad del Sunyata en el budismo. Es una nada. Para Schelling, la nada absoluta se refiere a las condiciones que permiten que la existencia se desarrolle hacia el futuro. Que no existe una existencia independiente de personas, cosas, naturaleza, sea lo que sea. Todo esto forma parte de un proceso dinámico y auto revelador que avanza contantemente hacia algo. 

La religión es una idea humana, por lo tanto, en cualquier época es una expresión de la relación de la humanidad con la nada absoluta. Es una relación en constante evolución y sofisticación. Por ejemplo, si analizamos la historia de la práctica religiosa, dice Schelling, desde los cultos mistéricos primitivos hasta el culto monoteísta cristiano moderno, todo supone una progresión hacia una comprensión cada vez mayor de la naturaleza de la nada absoluta, tal como la define la práctica religiosa. 

Para Schelling, nuestra era sería la era del cristianismo donde la metafísica se orienta más a la idea de que Dios está inmanentemente a nuestro alrededor. Que no existe una verdadera separación entre lo sagrado y lo profano. Y donde el camino a lo sagrado no pasa por la conquista ni por alguna creencia interna, sino por abrir la conciencia para ver lo sagrado que esta entre nosotros. 

Conclusión

Tal vez, seas alguien que nació donde las ideas religiosas que tienes a tu alcance parecen una antigua reliquia del pasado, obsoleta, tribal, ritual, y dolorosamente simples en el contexto de la conexión con el desarrollo de la realidad. Sin embargo, después de leer a groso modo lo expuesto aquí, tal vez puedas convertirte en alguien que nació durante un periodo de transición, la era de la deconstrucción como la llamo Derrida, que marca un cambio en la conciencia religiosa.   



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